Del narcisismo y la política: Perla Sosa
Diversos estudios señalan que las personas con rasgos narcisistas participan activamente en la política debido a su necesidad de reconocimiento y liderazgo
El narcisismo y la política mantienen una relación cada vez más visible en tiempos de crisis. Líderes con gran seguridad, discursos firmes y fuerte presencia pública suelen captar fácilmente la atención de la ciudadanía, especialmente cuando existe incertidumbre social o económica. La confianza que proyectan puede interpretarse como capacidad para resolver problemas complejos y tomar decisiones rápidas.
Diversos estudios señalan que las personas con rasgos narcisistas participan activamente en la política debido a su necesidad de reconocimiento y liderazgo. Aunque estas figuras pueden destacar por su carisma y habilidad de persuasión, también tienden a mostrar poca tolerancia a las críticas y una marcada preocupación por su imagen personal, factores que pueden afectar la toma de decisiones y el bien común.
En escenarios de tensión social, este tipo de liderazgo suele fortalecerse gracias a mensajes simples, directos y emocionalmente impactantes. Sin embargo, especialistas advierten que el exceso de ego y la falta de empatía pueden convertirse en un riesgo cuando el interés personal se coloca por encima de las necesidades de la sociedad.
Más allá del carisma y la popularidad, resulta fundamental que la ciudadanía evalúe con atención las actitudes, propuestas y valores de quienes buscan ocupar posiciones de poder. Una sociedad informada y crítica es clave para fortalecer la democracia y evitar que la política se convierta únicamente en un escenario de protagonismo personal y autoritario.
Gamero-Vijande, C., y González-Castro, J. L. (26 de abril de 2021). Narcisismo y política: ¿buena o mala combinación en tiempos de crisis? The Conversation.


