EE.UU. castiga a México por proteger a Rubén Rocha: Arturo Villegas
Solo un mexicano ha sido protegido por el Estado contra una solicitud de extradición de EE.UU. y ficha roja de Interpol: Rubén Rocha Moya. Y la factura ya empezó a llegar.
En la historia del país, solo hay un caso donde el Estado mexicano ha protegido a un ciudadano buscado por Estados Unidos con fines de extradición y con ficha roja de Interpol. Se llama Rubén Rocha Moya. Y esto ya tiene consecuencias.
En la historia de México, solo hay un caso donde el Estado mexicano ha protegido a un ciudadano con solicitud de detención con fines de extradición por parte de Estados Unidos y ficha roja de Interpol, al que se ha negado a entregar: es Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, acusado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York de nexos con el Cártel de Sinaloa.
Y esto ya ha empezado a tener consecuencias en la relación bilateral con Estados Unidos.
Las cancelaciones no son coincidencia
Jamieson Greer, representante comercial de EE.UU., y Sara Carter, zar antidroga de Trump, cancelaron sus visitas a México horas antes de reuniones críticas. La presidenta dijo que fue porque tuvieron un llamado de gabinete.
La realidad es que a México ya no lo tratan de igual a igual.
Poco a poco, Estados Unidos empieza a mandar representantes de segundo nivel. La primera línea política de Washington se reserva para países con líderes democráticos y con vocación real de combatir al crimen. México ya no está en esa categoría.
Y si algo lo confirma, es esto: México fue excluido de la Coalición de las Américas contra el Terrorismo, junto a Brasil y Colombia. Tres países, tres gobiernos que no han dado garantías suficientes de cooperación en seguridad.
La diferencia es que Brasil y Colombia tienen elecciones próximas. La derecha avanza en ambos. Con su triunfo, México será el país más aislado del continente. El vecino incómodo. El que no quiso cooperar.
Mientras todos se hacen buenos socios de Estados Unidos, nosotros protegemos a Rubén Rocha.
Lo que Mullin le pidió — y Sheinbaum se negó a dar
Hay rumores bastante fuertes de que la reunión de Claudia Sheinbaum con el senador Markwayne Mullin, presidente del Comité de Seguridad Nacional del Senado, no fue buena. Y sobran motivos para pensarlo.
Mullin habría pedido tajantemente la extradición de Rocha, Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Alfredo Ramírez Bedolla y Marina del Pilar Ávila.
Sheinbaum se negó rotundamente. Y entiende por qué: extraditar a esos cinco no sería entregar ramas podridas. Sería reconocer que el árbol completo está podrido. Y ese árbol se llama Andrés Manuel López Obrador.
Hacerlo sería el acabose político de Morena. Por eso no puede ceder, aunque la relación bilateral se vaya al piso.
El T-MEC: Ebrard ya lo dijo — acostúmbrense a los aranceles
Washington está ejecutando una estrategia fría de “tómalo o déjalo”. Y Ebrard ya lo admitió sin querer: tenemos que acostumbrarnos a los aranceles.
México no está en capacidad de negociar. Solo acepta términos y condiciones para que la economía no se desplome más de lo que ya está. Sheinbaum no es tratada como socia negociadora — es un mero trámite administrativo para una potencia que ya tomó sus decisiones.
Las rondas del T-MEC son una cuenta regresiva diseñada para explotar nuestras vulnerabilidades:
Finales de mayo: Presión de la calificadora S&P para arrancar concesiones inmediatas.
Junio: Estrangulamiento en manufactura, energía y reglas de origen.
20 de julio: El clímax — justo cuando el inventario energético doméstico estará en su punto más crítico.
No es agenda. Es ingeniería de presión. Y México llega sin cartas.
Soberanía no es impunidad
El gobierno llama a todo esto soberanía. Dice que México ya no agacha la cabeza.
Pero hay una diferencia enorme entre soberanía e impunidad a un nivel obsceno nunca antes visto en el país.
El precio de proteger a los narcobradoristas no lo pagará Morena. Lo pagaremos los mexicanos que exportamos, los que trabajamos, los que dependemos del peso, los que pagamos impuestos.
Pagaremos justos por pecadores.
Con el inminente triunfo de la derecha en Brasil y Colombia, seremos el país más aislado del continente. Mientras todos se convierten en buenos socios de Estados Unidos, nosotros seremos el vecino incómodo que esconde a sus criminales detrás de una bandera.
Eso no es soberanía.
Es impunidad. A un nivel obsceno. Nunca antes visto.




