Ya no se miente para ocultar un error: la verdad dejó de importar. De la homonimia en Nuevo León a los deepfakes contra la presidenta, gana la mentira que mejor encaja con el prejuicio.
Cuando la verdad se vuelve irrelevante…
Ya no se miente para ocultar un error: la verdad dejó de importar. De la homonimia en Nuevo León a los deepfakes contra la presidenta, gana la mentira que mejor encaja con el prejuicio.